La muestra, compuesta por 90 de las grandes obras maestras de Manet, Monet, Renoir, Sisley, Pisarro o Cézanne, entre otros, recorre la historia del más importante movimiento artístico moderno, a través de los fondos del Musée d´Orsay de París. La exposición viajará posteriormente al 'Fine Arts Museum' de San Francisco y al 'Frist Center for Visual Arts' de Nashville.

Claude Monet, La gare Saint-Lazare, 1877. Musée d’Orsay, París
Es la primera vez que un conjunto de obras impresionistas de primera importancia se presenta en España. Se trata, por tanto, de una ocasión única para contemplar, a través de los grandes maestros, una visión global de este movimiento artístico que cambió la percepción del mundo marcando el camino de la modernidad.
La cita con los impresionistas supone un encuentro, no sólo con una escuela o un movimiento artístico sin comparación en la historia del arte, sino con una nueva interpretación de la vida, expresada a través de la pintura tanto de luminosos e intensos paisajes rurales y urbanos como de testimonios sociales en sus interiores y retratos imperecederos.

Auguste Renoir, La balançoire, 1876. Musée d’Orsay, París
El Impresionismo supone un nuevo 'Renacimiento'; es sin duda, un momento de esplendor en las artes, que cambiaría todo el devenir artístico marcando nuevos valores y nuevas maneras de hacer y de entender el arte. El movimiento impresionista eclosiona en todo su esplendor durante un momento históricamente muy complicado, marcado por la guerra franco-prusiana y los sucesos de la comuna, que convulsionan París, además de transformar el mundo en su configuración y sus planteamientos geopolíticos.

Paul Cézanne, Le golfe de Marseille vu de L'Estaque. Musée d’Orsay, París
El Impresionismo y su afán de transformación, no supuso, sin embargo, una ruptura radical con el arte tradicional y académico, tal como se suele indicar de manera un poco simplista. El entusiasmo por la modernidad es una de las señas de identidad de la época y contamina del mismo modo a realistas, impresionistas y académicos. Cada cual, a su manera, busca una transformación en el arte que lo haga más acorde con el mundo moderno. Y esta es una de las grandes aportaciones de esta exposición que además de presentar obras maestras de los impresionistas ofrece también una visión de aquellos otros artistas que, en los mismos años, también intentaron, aunque desde otros lenguajes una renovación de la pintura. Así, coincidiendo con la primera exposición del grupo Impresionista, celebrada en el estudio del fotógrafo Nadar en 1874, se funda el Museo de Luxemburgo como lugar de exposición de las grandes obras académicas premiadas en los Salones. Pero esta revolución no ahoga otras formas de modernidad, sino más bien al contrario: el Impresionismo convive con el 'academicismo', pero también con las decoraciones clasicistas de Puvis de Chavannes y con los sueños simbolistas de Moreau.
Manet se convierte en el gran artista del momento, así como la gran referencia para los Impresionistas, personificando todas sus riquezas y contradicciones: las obras de Manet retoman las lecciones de Goya y Velázquez y como ellos, sus creaciones nacen con la aspiración de perdurar en los Museos; 'El pífano' es, sin duda, la obra que mejor resume la complejidad artística de Manet, su revolucionaria modernidad y su apego a la tradición. Manet presenta sus obras en el Salón, pero, a la vez, se convierte en el gran animador del nuevo grupo.
La escuela barroca española se convierte en estos momentos en un gran referente para estos artistas. El realismo sobrio y austero de Velázquez permitía a Manet justificar una pintura apegada a la realidad, que eliminaba lo accesorio para centrarse en la pintura más pura. Whistler tampoco pudo escapar a la influencia del gran maestro español, tal como demuestra el mítico retrato de su madre, 'Arreglo en gris y negro nº1'.
Las primeras tentativas de formación de un grupo de vanguardia aparecen reflejadas en esta exposición a través de La Escuela de Batignolles. El gran cuadro de Fantin-Latour, 'La Escuela de Batignolles' coloca a Manet como centro y alma del grupo, a pesar de que nunca quiso exponer con ellos. Por su parte, 'El taller de Bazille', de Bazille, así como los retratos de Renoir, Bazille o Monet, realizados entre ellos, muestran la gran convivencia del grupo.
Estos jóvenes artistas buscaban una oportunidad, un camino en el que desarrollar sus inquietudes artísticas, dentro de un panorama artístico marcado por academicismo del gran Salón de París, en el que reinaban artistas como Bouguereau o Cabanel que también intentarían su personal asalto a la modernidad. El Salón, sin embargo, también acogía propuestas más innovadoras como las grandes obras de Puvis de Chavannes, 'Le pigeon' y 'Le ballon', alegorías del asedio de París en 1871, así como 'Mujeres a orillas del mar'.

Edgar Degas, La classe de danse, 1873. Musée d’Orsay, París
La historia del impresionismo clásico se recorre en esta exposición a través de obras imprescindibles para la historia del arte, lo que pone también de manifiesto la importancia del Musée d´Orsay como el gran referente mundial de este período: Monet se presenta como el artista más virtuoso, tal como se pondrá de manifiesto en obras como 'La gare Saint-Lazare', 'Les regates à Argenteuil' o 'La rue Montorgueil'; por otra parte, las grandes series fluviales sobre el Sena en Argenteuil, en Vetheuil, en Champrosay, que pintaron de forma coetánea Monet y Renoir plasman a la perfección la técnica impresionista, las pinceladas pequeñas y vibrantes que permiten captar el continuo devenir de los efectos atmosféricos. Frente a la fuerza de Monet, Renoir aparece como un artista más sensual, más delicado en sus retratos, quizás por las sutiles irisaciones de su paleta veneciana, que se muestran con esplendor en obras como 'El Columpio'.
Sisley, por su parte, destaca por su gran rigor compositivo, demostrado en sus obras como 'La neige à Louvenciennes'. Por su parte, Berthe Morisot, resume con su obra 'La cuna', que participó en la primera exposición impresionista de 1874, el lugar que ahora comienzan a reclamar las mujeres artistas.
Pisarro y Cézanne enfatizan la solidez estructural de los elementos de sus obras. Cézanne aprendió junto a Pisarro lo que significaba el impresionismo. Su complicidad se muestra al comparar obras como 'La casa del ahorcado' de Cézanne y 'Los tejados rojos', de Pisarro, que muestran una composición muy similar. Pero el sentido constructivo de Cézanne, enfatizado por la plenitud de sus pinceladas, se pone de manifiesto de manera muy especial en sus bodegones y en sus últimas obras, como 'El puente de Maincy' y 'El golfo de Marsella visto desde L´Estaque'.
Frente a la renovación estilística de Monet, Renoir o Cézanne, Degas representa la renovación del clasicismo. Su modernidad no se apoya en una pincelada vibrante o en la planitud del lienzo, sino en una estética fragmentaria, que le permite crear la ilusión de representar un instante de la vida moderna.
La exposición cierra brillantemente con las últimas obras de Manet, que demuestran su triunfo absoluto. Manet consigue triunfar en el Salón con obras de corte político, como el 'Retrato de Georges Clemenceau'. Pero, a su vez, el gran pintor revolucionario reina en los salones mundanos, como muestra 'La mujer de los abanicos', retrato de la excéntrica Nina de Callias, o el 'Retrato de Stéphane Mallarmé'. Todos ellos demuestran el entusiasmo por la modernidad que inició y vertebró brillantemente Manet.
CATÁLOGO
Con motivo de la exposición se ha editado un catálogo científico que reproduce todas las obras expuestas y que incluye textos de Stéphane Guégan, Alice Thomine, Dominique Lobstein, María López Fernández, Krista Brugnara y Lynn Federle entre otros.
El catálogo se estructura con dos grandes ensayos introductorios dedicados al ambiente artístico, cultural y social del París de 1870 (“Manet a la vista. Conquista y muerte del Salón”, por Stéphane Guégan, y “Afinidades secretas. Pintura y arquitectura en el París del siglo XIX”, por Alice Thomine). El resto del libro se vertebra a través de pequeños ensayos que introducen las secciones de la exposición y los asuntos de interés: “El triunfo de Manet”, “El hispanismo parisino”, “La escuela de Batignolles”, “El año terrible (1870-1871)”, “Realismos. La herencia de Millet y Courbet”, “El Salón. Antiguos y modernos”, “Monet / Renoir / Sisley”, “Pisarro /Cézanne”, “Mujeres pintoras, mujeres pintadas”, “Degas: la instantánea de la vida moderna” y “Manet: entre el impresionismo y la vuelta al Salón”. El volumen se completa con una cronología y una cuidada bibliografía.
PROGRAMA EDUCATIVO
De forma paralela a la exposición “Impresionismo. Un nuevo renacimiento” y como ya viene haciendo desde hace años, el Instituto de Cultura. FUNDACIÓN MAPFRE, ofrece visitas-taller dirigidas a colegios y familias, en esta ocasión y a través de grandes obras maestras del impresionismo, los niños profundizarán en aspectos tan importantes como el color, la luz, la pintura al aire libre o la vida moderna, aspectos todos ellos que presentan al impresionismo como la gran eclosión de la modernidad superando a su vez, la visión tradicional de este movimiento como una ruptura radical con el arte tradicional.
Actividades didácticas:
Visitas-Taller para colegios dirigidas a estudiantes de
Educación Infantil: martes y jueves de 10.00 a 11.30 h.
Educación Primaria: miércoles y viernes de 10.00 a 12.00 h.
Educación Secundaria: miércoles, jueves y viernes de 11.30 a 13.30 h.
Bachillerato y otras enseñanzas: martes de 11.00 a 13.00 h.
Precio: 2,5 € por alumno.
Información y reservas: tels. 913 232 872 y 655 19 92 23
Visitas Taller para familias dirigidas a niños entre 4 y 16 años acompañados por sus padres u otros familiares
Niños de 4 a 5 años: “Taller de pintura” sábados (días 16 y 30 enero; 13 y 27 de febrero; 13 y 27 de marzo y 10 abril) de 10.00 a 12.00 h.
Niños de 6 a 12 años: “Taller de pintura” sábados (días 16 y 30 enero; 6, 13 y 27 febrero; 6, 13 y 27 marzo y 10 de abril) de 16.30 a 18.30 h. y todos los domingos de 10.00 a 12.00 h. y de 16.30 a 18.30 h.
Niños de 8 a 12 años: "Taller de escritura" sábados (días 23 de enero; 6 y 20 de febrero; 6 y 20 de marzo y 17 de abril ) de 10.00 a 12.00 h.
Niños de 12 a 16 años: “Taller de pintura” sábados (días 23 de enero, 20 de febrero, 20 de marzo y 17 de abril) de 16.30 a 18.30 h.
Duración: dos horas
Precio: 4 € por persona
Información y reservas: tel. 913 232 872 y 655 19 92 23
CIBERPÁGINA
Con objeto de ampliar los contenidos de la exposición y hacer accesible al público general esta muestra, la FUNDACIÓN MAPFRE ha desarrollado una página en la red Internet, monográfica sobre la misma. Desde la dirección 'www.exposicionesmapfrearte.com/impresionismo' los internautas podrán conocer los conceptos artísticos más importantes que se plantean en esta exposición y sus obras más destacadas, realizar un recorrido virtual de alta calidad por todas las salas o escuchar los comentarios de los especialistas que han comisionado la muestra. Asimismo, se podrán descargar el -pdf- del cuaderno de la exposición, consultar un extracto del catálogo y acceder a la información sobre los talleres y visitas para personas con y sin discapacidad.
FUNDACIÓN MAPFRE. Instituto de Cultura, Paseo de Recoletos-23.
Fechas: Hasta el 22 de abril de 2010
Comisionados: Pablo Jiménez Burillo y Guy Cogeval